Tratamiento psicológico para la depresión

depresion con letras final

Para poder explicar como es el tratamiento psicológico para estados de ánimo depresivos, primero hablaremos sobre que es una depresión y cómo una persona llega a este punto en su vida.

La depresión es un término utilizado en exceso y por supuesto mal empleado en muchos casos. No todos los momentos de “bajón” son depresiones y no todas las malas épocas que vivimos implican que estemos deprimidos. Me gustaría recalcar la seriedad y gravedad que implica etiquetar a alguien con esta categoría. Hay que ser cautos ya que se deben cumplir unos requisitos para considerar que existe un estado anímico de este tipo.

Tendremos en cuenta excepciones como los procesos de duelo por fallecimiento, sucesos traumáticos, rupturas de pareja y cambios bruscos en la vida, que generan estados de esta índole, pero que se entiende como una reacción justificada. En estas situaciones la idea de ayuda psicológica es diferente. Se trataría de un acompañamiento durante el proceso para poder gestionar ese padecimiento en la medida de lo posible. El ser humano debe pasar por el dolor que generan estos sucesos y canalizarlo para evitar que se exteriorice de formas inadecuadas. No debemos cortar el proceso, ni intentar engañarnos aunque sea un sufrimiento permanente.

No nos gusta sufrir, pero en ocasiones es inevitable.

Aclarado esto, vamos con las diferentes teorías para comprender cual es el origen de una depresión.

  • En la primera opción de la que hablaremos, se considera importante el momento en el que la vida personal tiene pocos reforzadores diarios (los reforzadores son cosas en mi día que me dan placer, me hacen sentir bien, me gusta hacer y me refuerzan). Esto significa que nuestro día a día es insípido, que no tenemos a nuestro alcance situaciones o elementos que nos hagan disfrutar y ser felices. Esto a su vez genera una valoración distorsionada de nuestra vida y nuestra persona como algo que no tiene sentido. En ocasiones esta falta de reforzadores es real, pero en otros casos es la propia persona la que no es capaz de percibirlos como oportunidades. Puede acompañar a esto falta en habilidades sociales, apatía como rasgo de personalidad, introversión, etc., que dificultan la tarea.
  • La indefensión aprendida: como dice la palabra he “aprendido” a base de experiencias negativas o percibidas como negativas, que es mejor no hacer nada ante los problemas, ante la misma vida. Termino estando “indefenso” hacia cualquier adversidad por pequeña que sea, ya que la persona percibe una falta absoluta de control sobre su vida. Se genera una frase como principio de vida: “Haga lo que haga, el resultado será siempre el mismo”. Siempre sucede algo malo y por lo tanto no tengo el control, llegando a la pérdida de interés por esforzarse, motivación e indiferencia por salir adelante. “Me rindo”.
  • Déficit en autoregulación: es como si el proceso de percibirse a uno mismo estuviese contaminado. Me autoobservo de manera distorsionada (he aprendido a pensar que todo lo hago mal). Hago una autoevaluación con una elevada exigencia personal (nunca alcanzo mis expectativas ya que son desmesuradas) y el resultado de compararme con los demás es siempre negativo. La conclusión que obtengo de este proceso me conduce a autocastigarme por ello (imagen negativa de uno mismo y seguridad de ser inferior  como castigo autoimpuesto). La carga emocional de vivir con esto es muy pesada y lo que nos demuestra, es que no nos conocemos realmente.
  • Errores en el razonamiento: Pienso y percibo el mundo de manera sesgada. La persona ha establecido un patrón de percibir/interaccionar con el mundo donde se ven pensamientos irracionales (debemos tener en consideración que hemos aprendido a percibir de esta manera). Por ejemplo: si razono todo “blanco o negro”, hago catástrofes de cosas pequeñas o si analizo que las cosas buenas que me pasan son fruto del azar o de los demás, seguramente estoy distorsionando la realidad y las consecuencias no son buenas para mí. Otro error común es seleccionar aquella información que me conviene para mantener mi forma de pensar (aunque me dañe), me responsabilizo en exceso con casi todo, adivino que el futuro me depara pocas cosas buenas, etc. Y lo que es evidente es que este estilo me lleva a sacar conclusiones distorsionadas sobre el mundo y sobre mi mismo, siendo imposible salir adelante.

Una vez descritos algunos de los procesos interiores que se generan en las personas con depresión, ya tenemos la oportunidad de conseguir el cambio que necesitamos, pero a nivel muy personalizado, utilizando las técnicas que sean convenientes para cada caso. Por ello sería un error explicar aquí un procedimiento estándar de terapia psicológica para tratar la depresión. A mi entender eso no existe. Cada análisis, tras la evaluación del caso, nos proporcionará el tratamiento que está indicado para la persona (atendiendo a los elementos desajustados encontrados, en base a las teorías anteriores).

El trabajo real o productivo está en adaptarse a las necesidades de la persona que sufre, para entenderla en su esencia única y ayudar a que esa comprensión nazca dentro de ella y consiga aceptarse tal cual es.

Debemos recalcar que cada persona tiene una historia diferente y que aquí se describen teorías generales, que sirven de guión para una mejor interpretación por parte del psicólogo. Nos permite analizar las características que nos hacen vulnerables a padecer estos estados de ánimo, que por paradójico que parezca son estas mismas características modificadas, las que nos van sacar de esta situación.

Ya hemos descrito el proceso de la terapia donde se explican estos procesos para que el cliente alcance un autoconocimiento objetivo, libre de distorsiones y le proporcione una forma más real y menos emocional de analizarse.

Un recurso muy importante que nos da este momento, es la posibilidad de aceptar como somos y como funcionamos en niveles cognitivos bastante desconocidos. Es el primer paso para cambiar aquello que llevamos mucho tiempo haciendo, que no sabíamos que lo hacíamos, pero que desde luego no nos viene nada bien.

Ahora ya estamos preparados para comenzar la terapia. Pero la terapia ya comenzó desde el momento que te das cuenta que algo no va bien en tu interior.

Quiérete y respétate.

Fotografía: http://www.blancadelacruz.com

Redacción: http://www.ismaelmeleropsicologo.es

Gracias por leerme

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2 comentarios en “Tratamiento psicológico para la depresión

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